La familia crece

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Los papás de Gabriel querían que todo estuviese preparado para cuando llegara el pequeño. Cuando la familia crece, la casa también, y no hay nada más emocionante que estrenar una nueva habitación. Sin duda, a la hora de decorar un cuarto infantil doy prioridad a tres cosas: seguro, acogedor y funcional, ¡un lugar donde dormir como un bebé!

“En tonos suaves, pero huyendo de los clásicos colores para bebé”, fueron los requisitos que me pusieron los ilusionados papis.  El gris en su versión más suave predomina. Es un color que me encanta para espacios de descanso, aporta tranquilidad y combina muy bien con casi todo. En este caso lo combiné con un mobiliario de diseño neutro y color blanco, con el textil de Quax en diferentes tonalidades de gris: sabanas de algodón blancas  y cojines de peluche en color arena, cortinas de terciopelo y alfombra con divertidos lunares…o los diferentes peluches, en colores arena y humo. Y atención al súper reno de la pared de Softheads, ¡es tan monísimo!

Todos los muebles de líneas minimalistas lacados en blanco cumplen, como no hay que olvidar, todas las normativas para bebés: la cuna, la cómoda con su cambiador, todo de la marca Quax, de la que Ways to Live es distribuidor en España. La silla para  arrullar al bebé es un un diseño de Eames. Como se trata de una habitación muy pequeña, diseñé una estructura de pladur con estantes cúbicos iluminados para dar profundidad al espacio, y los forré con un papel estampado con lunares irregulares, así la habitación pareció crecer…. También recubrí el radiador con un mueble a medida a juego con el resto del mobiliario. Además, se me ocurrió que como todavía no le habíamos visto la carita al bebé podíamos enmarcar algunas de las ecografías, ¡quedaron perfectas con la escala de grises de la habitación!

¿Verdad que se siente ya el delicado ambiente de recién nacido?