Son apenas cinco días, pero todos en la ciudad de Milán se vuelcan completamente en esta cita durante prácticamente un año. Y en cuanto termina, ya se está preparando la siguiente. Os hablo de la gran fiesta del Salone del Mobile, que he visitado nuevamente este año, y cada vez me impresiona más. Me encanta en primer lugar porque se celebra en Milán, que es el centro de las tendencias y del diseño, eso es indiscutible. Pero además, es una auténtica delicia ver cómo esta ciudad que lleva mucho tiempo siendo la capital mundial del diseño se viste para la ocasión.

Los restaurantes, las tiendas y las propias calles son un espectáculo. Han sido cuidadosamente preparados por los grandes de la decoración, y es que establecimientos de todo tipo acuden a ellos para que expongan en Milán. Por ejemplo, este año la puesta en escena de las tiendas de Massimo Dutti estuvo a cargo de Pepe Leal, Xavi Mañosa, Flores y Prats y John Pawson. Y ocurre lo mismo con la mayoría de establecimientos, que contactan con decoradores de prestigio para lucir los escaparates más innovadores. También ocurre el proceso contrario: las marcas alquilan tiendas para poder exponer allí sus productos.

Por eso, más que ver tendencias específicas de un mueble, acudes a Milán a ver de primera mano cómo está la ciudad en si porque el diseño se vuelca con cada rincón de la ciudad. Loewe por ejemplo decoró todo un portal con unos capazos preciosos. Y es que, como decía, esta feria no es solo exclusiva de las casas de mobiliario. Se extrapola a todo. Es el llamado Fuorisalone, que tiene lugar fuera del pabellón de la feria, y que cada año se extiende a más barrios. Antiguamente solo existía un barrio donde podías ver las tendencias pero ahora está el distrito de Brera, el de Tortona, el 5Vie, el de Isola, el de Lambrate o Porta Venezia, entre otros. Y en cada uno tienes algo diferente: uno muestra más diseño tecnológico, otro mueble, otro iluminación…

Es ahí donde puedes ver absolutamente de todo, y por eso es donde más tiempo paso. Tienes la posibilidad de ver showrooms espectaculares, como los de Fornassetti o Cassina, e incluso tiendas de moda que marcan tendencia en arquitectura, como Moncler con sus alucinantes escaleras. No hay otra feria igual, y es la razón de que en ella se reúna todo el mundo, de absolutamente todas las nacionalidades. Y donde puedes reencontrarte con amigos del sector, como Manuel Espejo o Pilar Civis, directora de la revista Interiores. También pasé un tiempo este año con los geniales integrantes de Dimorestudio, grandísimos de la decoración.

Tendencias

Por supuesto, también está la feria en si, que se celebra en el recinto Fiera Mila Rho, donde se simultanean el Salone Internazionale del Mobile, el Salone Internazionale del Artículo Complementario para la Decoración, el espacio dedicado a la iluminación llamado Euroluche y el Salone Satellite para jóvenes talentos.

Todo lo que vi se podría resumir en que parece que esa tendencia protagonizada por el oro y el latón que hemos visto durante varios años empieza a aflojar. Y deja paso a otros materiales en metales como los grafitos, los negros, los colores muy mate…

Otra de las tendencias es que predominan los lisos sobre los estampados, jugando mucho con la forma de confección en lugar de metiendo mucho color en estampados. Por eso se utiliza mucho la pasamanería, y en mobiliario donde no solía usarse, como sofás o lámparas. Aunque, como siempre, todo es subjetivo en esta gran celebración que Milán ha convertido en un verdadero espectáculo. Y esperemos que por muchos años más.